La cultura de la ciencia, la cultura de la no-cultura, no se sustenta sólo en la autoridad sobre las mujeres que se expresa en su exclusión de la práctica científica, sino en su desafío constante y persecución.
La cultura de la ciencia, la cultura de la no-cultura, no se sustenta sólo en la autoridad sobre las mujeres que se expresa en su exclusión de la práctica científica, sino en su desafío constante y persecución.
La idea en común que tiene la propuesta de la ira transitoria de Nussbaum con la ética del cuidado de Gilligan, es que la indiferencia creciente, la falta de respuesta que se puede ocultar en la imparcialidad, es un daño.